Raíz (Matías Rojas Valencia, 2013)

Raiz

En un país absolutamente centralizado donde más del 40% de la población vive en la Región Metropolitana, y otro 20% más se reparte en otras dos importantes urbes (a Santiago sumamos Valparaíso y Concepción), es un ejercicio interesante, tal vez necesario, intentar conocer otras formas de vida fuera de esos sitios. Bajo esta premisa la película Raíz (2013), de Matías Rojas, se agradece como un gesto que se interna en una de las tantas periferias que conviven en Chile.

La película cuenta la historia de Amalia, una joven de unos veintitantos años, que debe volver a la casa de su madre en el sur de Chile – región de Los Lagos – porque su nana de toda la vida, Marina, ha muerto. El hijo de Marina, Cristóbal, vive en la casa de la madre de Amalia, pero ya no puede – ni quiere – quedarse más en lugar. El carácter severo de la mamá de Amalia da cuenta de la difícil convivencia que tiene con el hijo de su empleada, y que claramente tuvo con su hija en el pasado. Es por esto que Amalia va con Cristóbal a buscar al padre del niño  y así darle otra opción al joven.

El viaje que emprenden Amalia y Cristóbal está enmarcado por las remotas localidades que visitan buscando alguna pista del padre del niño. Es en ese trayecto que el paisaje se vuelve un personaje más dentro de la narración, y por lo mismo el film se dispone a darle gran parte del protagonismo; bajo esta perspectiva pareciera que una de las premisas de la película fuera lo determinante que se vuelve el entorno natural cuando éste se hace patente; ya sea por accidentes geográficos o por opciones de vida. En este sentido el viaje de alguna manera se convierte un retorno vinculado al paisaje desde donde los personajes intentan situarse en el mundo y en su relación para con los demás. Sin embargo, a ratos pareciera que la película se encandila con el registro de sus locaciones, dejando de lado el viaje interno que también viven sus personajes. Entonces, tomando en cuenta la idea de los paisajes como constructores de identidad –tanto cultural como estéticamente–, sobre todo cuando estos son más potentes, y por lo mismo, nos vinculan fuertemente con la historia de los lugares que habitamos (o por los que transitamos), estableciendo una forma de vivir más íntima con el territorio; Raíz sólo puede llevarnos a pensar eso cuando da espacio para que los elementos hablen por sí mismos y no en un afán por dirigirlos.

Raíz transita entre constituirse como una película que deja espacio para la contemplación (a ratos siguiendo la senda de Torres Leiva) y una road movie; y aunque esto no es un problema en sí, sí lo es quedarse a medio camino. La sobreinformación de los diálogos interrumpe el relato. Con abundantes datos extras y con un reiterativo “se hace lo que se dice” el film funciona mucho mejor cuando no escuchamos diálogos y es el paisaje el que habla. Y aunque en cierta medida en el caso de los no actores esto se puede dejar pasar, aún así importa considerando que la construcción del mundo ficticio no logra articular los códigos suficientes para que las malas actuaciones de personas que no poseen el oficio den lo mismo. Porque a fin de cuenta estos “personajes de la vida real” están interpretándose a sí mismos, y no siendo sí mismos frente una cámara. Tal vez es ahí donde empieza el ruido que interrumpe cualquier intento de contemplación. Así también, el viaje que emprenden Amalia y Cristóbal pareciera no ser del todo orgánico, lo que se vuelve incómodo en una película que apunta a la fluidez del relato, incluso por sus mismas locaciones. Y aunque convengamos en el pulcro trabajo fotográfico, todo lo que sucede pareciera estar en función de mostrar un escenario más sublime que otro más, y no tanto en contar una historia. En definitiva se percibe una excusa y no una necesidad.

Raíz 1

Y aunque Raíz a ratos puede cautivar con su visualidad e incluso sonoridad, el artificio dentro de ese entorno es demasiado notorio para construir una película en su globalidad, genuina. Si pensamos que el significado de raíz como lo que crece en sentido contrario al tallo, pero que sirve de soporte y medio de alimentación a planta; pareciera que el film de Matías Rojas está más enfocado en lo que sí se ve y no tanto en lo que crece bajo la tierra.

 

María Luisa Furche Rossé

 

 

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