La Invención de la Patria (Galut Alarcón y Chamila Rodríguez, 2014)

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Tal como ha declarado Galut Alarcón, -y para desilusión de los seguidores del destacado actor Luis Alarcón- La Invención de la Patria no es un documental sobre su padre, o sobre sí mismo, como hijo menor, aunque gira en torno a la figura de ambos. Entonces, ¿qué es la Invención de la Patria? Difícil pregunta.

Al igual que una importante corriente de documentales nacionales narrados en primera persona, (Hija, Sibila, El Huaso, El edificio de los chilenos),  La Invención de la Patria se acerca a una forma de documental-terapéutico. En este caso es el hijo quién enfrenta la figura de su padre para descubrir y purgar dudas y cuestionamientos que se relacionan con la búsqueda de su identidad. Perdonar al padre es quizás una de las mayores pruebas de madurez y en el caso de Galut, este acto sigue aún pendiente. Este es el motor “emocional” que aúna el recorrido de padre e hijo por la historia familiar, que comienza en la Patagonia, con el retrato del abuelo inmigrante, Justo Alarcón, y su hijo, Padre de Luis, ambos personas visionarias para su época en sus distintas áreas.

La cámara del documental es uno de los mayores aciertos de la obra, ya que refleja en forma metafórica muchas de las preguntas o sentencias del mismo director, que tienen que ver con cómo descifrar a una persona que posee innumerables aristas, cómo abordarlo. Su padre es entrevistado frente a los ventanales de su propia casa, en donde el reflejo de múltiples “Luises Alarcón” denota la interrogante que significa para el hijo definir a un padre que se escapa de una sola descripción, por lo que recurre a la búsqueda de un pasado.

Para ello, la cámara viaja a los orígenes de la familia, australes parajes a los que Luis Alarcón jamás ha vuelto, recobrando así una identidad familiar. Este viaje va acompañado de un precioso material de archivo, de imágenes que pertenecían nada menos que al padre de Luis Alarcón (aficionado a la fotografía), pertenecientes a los orígenes del cine y a un tiempo en donde la patria se inventaba con imaginación y tesón de sus habitante, que luego cambian de rumbo por situaciones económicas, políticas y familiares.

Esta narrativa permite darle sentido a una generación de hombres. La poética de la imagen, que deja descansar al espectador en la belleza de los mares del sur o de simples objetos cotidianos, permite que los personajes se vuelvan multidimensionales y que no se expliquen unos sin los otros. Luis Alarcón no es sólo el reconocido actor, parte de la más importante filmografía de Chile, sino también es nieto, hijo, padre y abuelo de distintos personajes, cada uno con su carácter y peculiaridad, que han ido configurando un todo.

De esta forma, poco lo que se habla de la carrera actoral de Alarcón. Hubiese sido interesante ver cómo su figura ha ayudado a construir el imaginario cultural chileno. Hay menciones a imágenes tan nacionales como el “Indio de Firestone” o el Juez del Chacal de Nahueltoro. Pero ni siquiera el diálogo con su mejor amigo Jaime Vadell es capaz de dar quizás una mayor pincelada sobre el tema, lo que deja con gusto a poco respecto del perfil que se hace del actor. En el documental quedan mejor retratados los antepasados que el mismo Alarcón.

La búsqueda será siempre en un tono personal en torno a la relación padre-hijo. Una de las secuencias climáticas entre ambos gira en torno a traumas infantiles de Galut, que intentan ser desentrañados en cámara, apelando directamente al padre. Es aquí en donde el documental cruza cierta línea y se escapa de la narrativa que venía construyendo, para continuar con una búsqueda bastante personal del director, en donde nace la pregunta respecto de lo “publico” y lo “privado”, no en un sentido censurador, sino narrativo, de coherencia.  Es quizás un “apuntar con el dedo”  que no se acomoda a la lógica que hasta ese momento se ha venido construyendo, demasiado matizada por conjeturas personales.

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La Invención de la Patria es un importante ejercicio respecto de cómo construir la identidad de una forma transversal al tiempo y al espacio. Su mayor logro es poetizar con la imagen y lograr dar esa sensación de trascendencia de la especie humana, que se mueve inexplicablemente por rumbos impensados a merced de los vientos y las voluntades personales o ajenas. Sin embargo falta profundizar aún más en sus personajes, en sus relaciones, para realmente enamorarnos de esta tribu. La distancia de Galut hacia su padre no logra vencerse nunca y eso enfría un poco el carácter mismo de la obra.

Pilar Gil Rodrigo

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