Mar (Dominga Sotomayor, 2015)

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La chilena Dominga Sotomayor, quien se perfila ya como una prolífica y destacada directora nacional, presenta MAR, su segundo largometraje luego de la exitosa De jueves a Domingo (2012). Estrenada por estos días en el Centro de Extensión de la Universidad Católica, MAR es una producción chileno argentina, rodada en poco más de una semana en el balneario trasandino de Villa Gesell y cuenta entre sus tempranos logros, con su paso por el último Festival de Cine de Berlín donde se exhibió, junto al filme nacional La mujer de barro de Sergio Castro, como parte de la exclusiva sección Forum.

Sin mayores ambiciones, MAR -expresión que es a la vez la evocación física de las vacaciones de sus protagonistas y el diminutivo del personaje de Martín-  toma a la pareja de los treintañeros Martín y Ely en medio de una crisis, cuando aún se está incubando. La apatía, la distancia que parece existir entre ellos, lejos de atenuarse, se acentúa y hace más patente en esto plácidos días de playa, cargados de silencio, de frases hechas, de conversaciones insulsas, de una que otra queja deslizada a propósito del horóscopo… El ambiente casi soporífero y a ratos irritante que generan estos dos personajes, se verá levemente torcido con la llegada de la madre de Martín, quien para bien o para mal logrará remecer las cosas por un rato. Sólo a partir de ella será posible conocer un poco mejor a Martín y será con ella con quien se le verá comportarse eventualmente con algo del poco carácter que parece haberle dejado una infancia “asfixiada”.

Martín y Ely se hablan lo justo y necesario, pero no llegan a estar molestos el uno con el otro, se acompañan como una pareja antigua y gastada que, sin embargo, aún guarda espacio para la frustración y los anhelos pendientes. Ely aspira a cierta estabilidad y a la proyección de una familia. La maternidad  -la de ella y la de su suegra- será uno de los pocos temas que con mayor claridad se abordan en la película. Martín es un niño grande que parece sentirse más cómodo con su madre cerca que lejos de ella y rehúye la paternidad casi de la misma forma en que el padre parece rehuirlo a él y a su mujer. Los eventos que movilizan y dejan ver a estas personas se dan en contextos algo artificiales: comidas con amigos, tardes de piscina, fiestas regadas…y el hecho verídico de la muerte de 3 personas por la caída de un rayo, hecho que hábilmente se inserta en el filme como parte de las vivencias que debió enfrentar el mismo equipo de filmación.

En este relato casi nada se desenvuelve realmente, no hay una trama ni un desenlace más allá del inicio y del fin algo apurado de estas reveladoras vacaciones. Es una especie de paréntesis que condensa la intimidad de estos individuos y de los lazos que los unen y las fuerzas que los alejan. Un paréntesis que los enfrenta a sí mismos en un entorno y momento excepcionales, y que hace pensar que justamente son esos tiempos “muertos” de hacer nada más que descansar, los que dejan ver los vacíos y la disconformidad.

El ritmo pausado de MAR y su montaje sin sobresaltos, van sutilmente relatando la historia no historia de estos personajes sumergidos en esta breve circunstancia, en la que los hechos más bien pertenecen a otras dimensiones y no a ellos. Encuadres asimétricos, fuera de campo, planos a veces excesivamente largos  y recursos estilísticos que en ocasiones pueden resultar poco prolijos, contribuyen a hacer de MAR un filme que podría moverse con mayor soltura en los márgenes del cine arte chileno, antes que en los circuitos demasiado comerciales.

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No es una película para todos…el concepto de “entretención” a que nos tiene habituados la selección que hacen las distribuidoras (entre otros factores que no es del caso enumerar aquí), está lejos de encontrarse en esta película, porque MAR nos fuerza un poco a recordar que a veces ni la vida ni nuestras relaciones personales van por una montaña rusa…más bien todo lo contrario.

Sin duda que Sotomayor tiene ya una cierta definición en su estilo, definición que irá puliéndose en la medida en que su carrera avance. Mar es un buen trabajo dentro del contexto nacional, pero en el entendido que se abandonen algunas expectativas tradicionales y no se le exija al cine chileno que, como índice de su calidad, sea masivo, simple, efectista, taquillero ni predecible.

Elena Valderas

Comentarista: 8/10

Promedio del blog: 6.7/10

Ficha Técnica. Chile-Argentina – 2014 – 60min – DCP. Dirección: Dominga Sotomayor. Producción: Ivan Eibuszyc, Dominga Sotomayor, Lisandro Rodriguez, Ana Perera. Guión: Dominga Sotomayor, Manuela Martelli, Lisandro Rodriguez, Vanina Montes. Dirección de Fotografía: Nicolas Ibieta. Sonido: Julia Huberman. Montaje: Guillermo Rodriguez. Edición: Catalina Marin. Actuaciones: Lisandro Rodriguez, Vanina Montes, Andrea Strenitz

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Una respuesta a Mar (Dominga Sotomayor, 2015)

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