No soy Lorena (Isidora Marras, 2014)

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Una actriz comienza a ser acosada por empresas de cobranza que aseguran que ella es Lorena Ruiz mientras en las calles se consolida el movimiento estudiantil del 2011. Olivia (Loreto Aravena) busca soluciones sin éxito en el desprendido mundo del retail y de modernas oficinas de cobranzas, en donde nadie parece hacerse cargo de nada. El debut de Isidora Marras, con guiños al thriller psicológico, da cuenta de un momento en que sectores del cine chileno parecen replantearse sus formas para ojalá así no quedar confinados únicamente al cine de circuitos.

Hasta hace poco el cine chileno podía resumirse en dos grandes momentos explicados por hitos sociopolíticos que se vieron reflejados en las producciones cinematográficas de un país sin industria. Un primer momento, inaugurado en los sesenta en donde las cámaras se apuntaron hacia la calle y las masas, y un segundo, surgido en los 90, en donde el conflicto acontecía frecuentemente “puertas adentro”. Se ha dicho que el primero se agotó por “militante” y el segundo por “ombliguista”, y en los últimos años nuevos nombres y colectivos han problematizado sobre aquello y sin duda esta película permite hablar de aquellos “dos Chiles”. Los mejores exponentes han surgido desde el documental y la “no-ficción” y esta lograda película se presenta como una más que interesante apuesta desde la ficción.

Esta es claramente una película de personaje, donde Loreto Aravena interpreta sólidamente a Olivia, una actriz que trata de lidiar con no dar el tono exigido por un demandante director teatral y con una psicológicamente inestable madre, a cargo de Paulina García. Cuando el acoso de quienes aseguran que ella es Lorena Ruiz se hace insostenible, Olivia, al verse totalmente abandonada por todas las vías oficiales, comienza a recorrer un Santiago en donde la frustración, la burocracia y la ebullición política de las calles se unen con identidades personales puestas a prueba constantemente.

Lo más interesante de No soy Lorena es su capacidad de tomar el error de identidad y la paranoia que provoca en Olivia, para generar imágenes de un Chile que se está buscando políticamente entre la individualidad y la calle. Olivia se mueve entre un amplio departamento en el que vive sola y una calle llena de estudiantes movilizados a través de una cámara en mano que recuerda a cómo Polanski filmó a la también frágil mente de Catherine Deneuve en Repulsión (1965). Los mejores momentos de la película pasan cuando vemos comienza un intercambio entre interiores tediosos y absorbentes y exteriores convulsionados de un Santiago invernal, en los cuales se agradece el punto de vista más documental.

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La gran apuesta a nivel narrativo de la película pasa por construir una trama que remite al thriller psicológico y en donde la profesión de la protagonista hace que su solitaria búsqueda por esclarecer el error de identidad provoque que ella misma comience a desdoblarse en este laberinto sin salida. También se construyen momentos muy interesantes cuando la cinta se acerca levemente al policial. El thriller policial es un género poco explorado en el cine latinoamericano, pero en esta película agarra nuevos significados porque los policías brillan totalmente por su ausencia y falta de confiabilidad. El intercambio de Olivia con un carabinero es un pequeño retrato de lo que ha ocurrido últimamente con aquella institución que siempre se jactó de sus altos niveles de aprobación. Como película de género No soy Lorena tiene un acto final que se resuelve de manera muy abrupta, pero en la construcción previa es donde aparecen sus puntos más interesantes.

La primera película de Marras se asume como actual y su gran logro es asumir su contenido político sin depender excesivamente de lo contingente o el momento ni tampoco de tomar tanto prestado de una mirada periodística, como ha ocurrido en otras ocasiones con películas chilenas de los últimos años. El hecho de que se respire una nueva búsqueda y un inteligente vínculo con géneros poco explorados en Chile a nivel de guión y puesta en cámara le permite a No soy Lorena alzarse como una película con una identidad propia en el mes de la oleada de estrenos nacionales.

José Henríquez R.

Nota comentarista 7/10. Título original: No soy Lorena. Dirección: Isidora Marras. Guión: Isidora Marras, Catalina Calcagni. Fotografía: Eduardo Bunster. Montaje: Catalina Marín. Sonido: Claudio Vargas. Reparto: Loreto Aravena, Paulina García, Maureen Junott, Lautaro Delgado, Gabriela Aguilera, Matías Oviedo. País: Chile. Año: 2014. Duración: 82 min.

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