Los Castores (3/3): Por un nuevo documental ambiental

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Hay documentales que fueron hechos para poner de forma manifiesta una opinión o punto de vista, algunos hechos para hacer un juicio sobre nuestra sociedad, e incluso hay algunos que tratan de provocar el cambio de actitud en la audiencia que lo está viendo. A mí me gustan algunos de esos documentales.

Lo que quiero decir, es que al menos cuando partieron eran piezas bien construidas, ya que representaban el punto de vista de alguien. Eran piezas eminentemente autorales, como las películas de Michael Moore, y sin importar la posición desde la cual uno era testigo de lo que pasaba, aplaudías lo que producía el talento técnico a la hora de construir y editar una pieza que buscaba tu convencimiento.

Pero, personalmente, creo que ha habido un abuso de este tipo de narrativa y estilo visual, instalado por directores como Moore o Spurlock, ya que ahora cada documentalista busca hacer un “importante descubrimiento”, o emitir una “frase demoledora”, o simplemente entrar en el ámbito de un “tema importante”. Hay una predisposición a una mirada ecológica o social y, aunque positiva por su existencia en tanto la necesidad de un punto de vista, cada vez resulta más “bruto” a la hora de presentarla.

Entra entonces Los Castores, una película sobre una crisis ambiental: los castores se están apoderando de la Patagonia chilena, haciendo represas, desviando ríos, destruyendo árboles milenarios, volviendo el suelo completamente inutilizable para siembra, árboles o siquiera para el pastoreo. Incluso el documental hace la salvedad de que el daño que realizan estos animales es de tres a cinco veces más grande que el que podría llegar a hacer el ser humano mediante represas artificiales o con las operaciones mineras que han sido tan bulladas en los últimos años.

El gobierno no está tomando en cuenta el riesgo de lo que sucede, así es como irrumpen nuestros protagonistas: una pareja de biólogos que hace todo lo posible para investigar lo que sucede y lo que podría llegar a hacerse para frenar la plaga, llegando al límite de ellos mismos tener que matar a todo castor que encuentran. Con esa premisa, alejada de lo que podría ser un típico documental sobre una crisis  natural, podemos apreciar el punto de vista de los realizadores: se ponen del lado de los biólogos y la gente que está siendo profundamente afectada por los animales, sin importar los posibles derechos (inexistentes) que podrían tener.

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Sin embargo, al mismo tiempo, los directores no se esconden de los elementos que podrían poner en duda la meta de estos biólogos, que parecen ser el único ejército que combate la plaga. Podemos ver como la mayor parte de la gente que se queja contra los castores es de clase alta, patrones latifundistas que sólo ven la pérdida de ganancia como principal consecuencia de todo el incidente. Luego está también la larga secuencia en la que encuentran a un castor muerto y empiezan a disecarlo. O las constantes escenas en que uno de los biólogos trata de dispararle a un grupo de castores con un rifle.

Así es como cuando se presenta un buen argumento a favor de la desaparición de los castores, sobre todo en un ecosistema tan frágil como es en el que se encuentran, nos vemos confrontados con el horror de algunas de las acciones que los personajes realizan para reducir esa comunidad animal. Incluso vemos a la pareja matar y luego cocinar a uno de los castores, sólo para saber a qué sabe (y luego encuentran que sabe bastante bien). El documental se queda en estos momentos, y es ahí donde aparece la oportunidad de la discusión e incluso la controversia.

Este documental ganó el premio a Mejor Película en la competencia chilena del Festival de Cine de Valdivia, y debo decir que para el año de su estreno original (el 2014), no creo que haya mejor película chilena. Es una cinta completa, que hace muchas preguntas y genera discusiones más que entregar el punto de vista de los realizadores como respuesta final. Aunque uno termine entendiendo que los castores son una plaga que debería desaparecer, acaba preguntándose si tal vez no habrá formas mejores de hacerlo.

Jaime Grijalba

Nota comentarista: 8/10

Nota promedio del sitio: 8.5/10

Título: Los Castores. Dirección: Nicolás Molina, Antonio Luco. Guión: Pablo Núñez, Nicolás Molina, Antonio Luco. Fotografía: Nicolás Molina. Montaje: Camila Mercadal, Valeria Hernández. Sonido: Roberto Espinoza, Roberto Collío. País: Chile. Año: 2014. Duración: 68 mins.

 

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2 respuestas a Los Castores (3/3): Por un nuevo documental ambiental

  1. Hola, vi el documental “Los castores” en el teatro de Puerto Montt, la función estaba publicitada afuera, se veía algo interesante, cobraban una adhesión de 1.000 pesos, y se notaba la preocupación por parte de quienes organizaban estas funciones de querer que la gente se hiciera presente, es obvio que quieren “culturizar” a la cada vez más desviada sociedad chilena. Sinceramente es al primer film de esta cesión de documentales (miradoc) con fines culturales a la que asisto, y sinceramente lo hallé malo, un film pero re-malo, si una persona que no suele ver documentales empieza a preocuparse por querer conocer y adentrarse en este mundo desconocido, confiándose de que ésto lo enriquecerá culturalmente, y se encuentra con “los castores”, no querrá volver jamás a perder su tiempo a una sala de cine para ver un documental. Este film nisiquiera da para documental, más bien es como un reportaje mal planificado con luces a querer dárselas de cine-arte. No profundiza en el tema de la plaga de los castores, ni como estas personas que muestran llegan a eso, ni que los motiva, que organizaciones gubernamentales los apoyan, o cuales no lo hacen y debieran, en fin, quedan muchas dudas en el aire. Faltan muchos detalles importantes para considerarse documental y sobran tomas innecesarias, el intento de documental es aburrido y escuálido en información, sinceramente salí de la sala con rabia porque en lo personal entiendo el problema que significa la plaga de estas criaturas, y siento que en lugar de informar seriamente de un problema, los directores de este chamullo audiovisual se dedicaron más a jugar a los artistas que a hacer un verdadero trabajo documental. Por favor que se entienda como una críticaca constructiva a los directores y no a los chicos Derek y Giorgia que hacen un estupendo trabajo, ni menospreciar el tema de la plaga de los castores.

  2. elagentecine dijo:

    Hola Freddy, te invitamos a leer las críticas, las cuales invitan a ampliar la idea didáctica e informativa del documental como género o formato. Saludos

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