Teniente Bello, no todo lo que sube tiene que bajar (Iván Godoy, Yanko Rosenmann 2007 )

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Al conmemorarse 100 años de la desaparición del Teniente Bello, el Cine Arte Alameda reestrena la obra documental de los artistas Iván Godoy y Yanko Rosenmann, quienes intentan reivindicar la figura de este personaje, que forma parte del humor negro y del imaginario cultural de nuestro país.  Por medio de diversos testimonios a  intelectuales y artistas, se revisita la frase “Andar más perdido que el Teniente Bello”, ya no como una cruel broma producto de un malogrado viaje, sino como el rescate al espíritu aventurero y la osadía de “morir por la causa”.

Tal como lo han señalado los propios autores, la idea de esta obra nace a partir de la propia experiencia de los artistas, quienes en un momento de sus vidas se observaron a sí mismos, perdidos. Quizás el hilo que los une con la obra es buscar la justificación precisa que reivindique a quienes ofrecen su vida por un sueño, sin desestimar el impulso y el deseo por sobre lo racional de las decisiones.

La primera parte de este documental, enlaza diversas visiones de lo que significa “perderse”, desde un punto de vista poético, histórico, metafísico y artístico. Para ellos recurren a reconocidas voces de la escena local, todos personajes consagrados, como lo son Alejadro Jodorowsky, Raúl Zurita, Armando Uribe, Erick Pollhamer, Claudio Di Girolamo, Alfredo Jocelyn-Holt, Carmen Soria o Humberto Maturaa (entre otros) , todos parte de la elite intelectual de nuestro país.

La narrativa del documental, utiliza la figura de Bello  (El Bello “Perdido”) como hilo conductor, dejando que los entrevistados teoricen y especulen sobre el significado de “Estar más perdido que el Teniente Bello”. El biólogo Humberto Maturana, por ejemplo, revisita el origen mismo de la palabra “perderse”, diciendo que uno está perdido siempre para el otro, para el resto, no para sí mismo. En el ámbito político, se toca además la diferencia entre la pérdida y desaparición de un ser, que tienen ribetes distintos, en cuanto a la voluntad del acto mismo. Se reflexiona, entre muchas otras cosas, sobre el espíritu y la osadía de personas que son guiadas por la pasión y que entregan su vida como un acto poético, emparentándose además con la figura de Saint-Exupery.

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La segunda parte del documental fue filmada en Francia y Alemania, lugares visitados por Bello cuando era estudiante de aviación, en donde se rescatan testimonios de especialistas de los  museos de aeronáutica, mientras el retrato de Bello se pasea por los puntos emblemáticos de la ciudad, como es la Torre Eiffel o el cementerio Père-Lachaise en París, donde se muestra a la fotografía del piloto al lado de las tumbas de Jim Morrison, Edith Piaf o Marcel Proust,  siempre presente en el recorrido turístico de los directores.

La parte final ahonda en los hechos históricos, para conocer las causas y antecedentes que hasta la fecha se manejan del famoso viaje del Teniente, mezclado con interesante material de archivo de los primeros vuelos realizados en Chile. Por medio de entrevistas a familiares y especialistas, se reconstruye aquel  14 de marzo de 1914, en donde la errática decisión del Capitán Ávalos al dar la orden de volar en un día de extrema neblina, pese a las advertencias de los mismos pilotos, incluso de Bello.  Aquí, la figura de Bello tiende a escindirse de la construcción poética anteriormente hecha por los entrevistados, al ver que no fue un acto “voluntario” el de Bello, un sueño “contra viento y marea”, sino la obligación de obedecer a una orden militar.

La visualidad de la obra es bastante sui generis, haciendo eco de la diversidad de los entrevistados y testimonios. Falta una intencionalidad poética clara de la cámara que busque la metáfora en forma más concreta y se aleje del formato de la entrevista clásica. Poca unidad hay en eso, sobre todo en el posterior desarrollo del documental y el viaje que se realiza para develar esta historia.

Pese al esfuerzo de ahondar en la figura de Bello, pocas son las conclusiones que pueden sacarse del documental. La hipótesis o pregunta inicial no es resuelta en un punto de vista claro que tiña la obra. Resultan más bien pequeños viajes que sobrevuelan la historia del viaje de Bello desde lo alto aterrizando de vez en vez. Son interesantes pinceladas que invitan, eso sí, a una revisión de nuestros arquetipos locales desde un punto de vista poético-político.

Pilar Gil Rodrigo

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